La historia de nuestro país no ha sido sencilla, hemos vivido, entre mucho más, opresión, guerras, el intento por destruir nuestra identidad, la imposición de un dios cuya figura es imagen y semejanza del invasor, intervenciones, la dictadura de más de 30 años que precedió a un movimiento revolucionario cargado de traiciones, el priísmo, terrorismo de Estado durante la guerra sucia, la entrega de los recursos de la nación a intereses privados y extranjeros con el neoliberalismo, terremotos, una alternancia que no lo fue, presidentes espurios y la guerra absurda que uno de ellos detonó para intentar legitimarse en el poder. Pero pocas experiencias han sido para el pueblo de México tan desafortunadas como aquellas en las que el gobierno estuvo a cargo de un monarca.